Era una bella tarde de martes, veraniega, acababa de terminar de llover y se sentía fresca y Julio y yo programabamos algo una web quizá, entonces decidimos salir por un capuchino y de paso en nuestro camino aprovechar la humedecida tarde para contemplar los aromas de las flores y hierbas.

Al regresar a mi casa nos esperaban un par de mormones ¿alemanes?, ¿gringos? quién sabe, entonces los pasamos amablemente les ofrecimos café el cual rechazaron (yo olvidé por completo que el café era pecado mormón, Julio me sonrió con cara de “Joven, no mame”). Y los sentamos en la mesa del centro, nosotros continuamos con nuestro trabajo en la mesa del comedor a unos metros de ellos.

Al parecer eran novatos, así que hablamos un rato de cualquier cosa; tenían miedo de entrar al tema y nosotros conversabamos y seguíamos programando, Entonces el mas güero de ellos, con mal español dijo:

- La Biblia miente, está incompleta-. Esperaba, quizá, una respuesta agresiva de nuestra parte, pero lo tomamos con naturalidad, a estas alturas hemos oído cosas más disparatadas. Entonces se acercó con un recopilador diciendo: – La Biblia no habla de la adolescencia de Jesús desde los doce a los treinta años.

- Sí lo sabemos -respondí y le clavé la mirada a esos ojos cafés claro, ojos de gargajo le llamamos en México. Y con la mirada lo invité a continuar su charla. Ya en confianza prosiguió – La verdad es que Jesús hizo muchos viajes durante toda esa edad (sic)- entonces abrió el recopilador de forma lenta y nos veía como si nos fuera a revelar la Verdad de las Verdades (nosotros ya le habíamos hablado de nuestra empresa y por qué se llamaba Nextia, es decir que teníamos cierta simpatía por las culturas precolombinas).

Entonces apareció ante mis ojos la imagen más sacrílega que jamás he visto, Jesús entre Mayas y aztecas, el, claro; con ropas hebreas y ellos con ropas aztecas, quién sabe si les hablaba en náhuatl o les enseñó arameo, para así poder explicarles su filosofía de vida, a lo mejor lo hicieron comer carne humana como acostumbraban…

Cada imagen era mas surreal que la anterior y él le daba vueltas y nos veía esperando una respuesta, nosotros excitados por la creatividad de marketing de la secta, apareció Jesús brincado y con la cadera golpeando una pelota de hule: jugando al juego de pelota maya; aparecía también bebiendo xocolatl (chocolate) con mucha gente que, al parecer, lo escuchaba (quizá estaba ensayando el sermón de la montaña); apareció luego en posición contemporáneas como si posara para una foto abrazado de mayas y aztecas como si acabarán de vencer él y su equipo en el juego de pelota. Todos uniformados con taparrabos y plumas excepto Jesús.

Esto era interesantísimo, veíamos gustosos todo el show, al final los despedimos, les dimos cinco pesos por habernos divertido y les desamos buen viaje -por favor llenen de humor mas hogares- creo que no nos entendieron, nos pedían que llenaramos una forma da afiliación.

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